miércoles, 4 de abril de 2012

SOCIOS DE LOS GATOS: SELIM II EL BORRACHIN



SELIM II "EL BORRACHIN" DE TURQUIA

Uno de los sultanes más desastrosos de la línea de Osman en el Imperio Otomano fue un chelito llamado Selim, y en él se confirma aquella máxima que reza que de una rosa a menudo brota una espina. Selim II el Borrachín tenía una pareja de progenitores lo suficientemente extraordinarios como para ser todo un prodigio, sin embargo, con él comenzó la decadencia del imperio otomano.Sin embargo este gordo, chele y chaparro monarca tiene la suerte de caerme tan en gracia como mi difunto hermano Claudio,a quien su propia mujer Marisela lo matò por irresponsable de un batazo en la cabeza en 1997.
Selim II era el hijo del gran poeta, general, diplomático y eximio sultán turco Solimán el Magnífico, uno de los hombres más perfectos que la historia ha dado. Como madre, tuvo a la audaz, multitalentosa y bellísima rusita Roxelana, más conocida como Khurrem tras ser seleccionada como la amada indiscutible de Solimán. Nació Selim en Estambul un 28 de mayo de 1524, y desde que asomó su gorda humanidad al mundo asombró a todos por sus cabellos rubios y su faz risueña. Era un bebé como para calendario de ensueño. Solimán le consiguió los mejores tutores que el dinero pudiese comprar y en la corte todos le colmaron de mimos. Selim resultó ser bueno para las letras, arte y geografía, pero todo un desastre en matemáticas. Además, comía como contratado.
Sin embargo, el entorno familiar que le rodeaba era tenso pues a menudo presenció las luchas de poder entre su madre Khurrem y la anterior favorita de su papá, la gordinflona Mahi Debran Gulbehar. Esta señora era hostil hacia Selim ya que ella era la madre de Mustafá, el primogénito de Solimán, y tenía todo el interés del mundo en que su hijo y no Selim fuera el heredero al trono. Selim jamás podia probar una golosina sin que un especialista en veneno degustara antes el bocadillo, y esto le hizo que sus nervios estuvieran siempre a flor de piel temiendo por su vida. Cuando por fin su madre logró intrigar para quitarse de encima a otros hijos de Solimán que podrían ser herederos al trono, el temperamento del pobre Selim ya estaba formado...o deformado.
Solimán mismo le dio un mal ejemplo a Selim cuando ya en su vejez, el gordito chavalo lo vio irse alejando cada vez más de las gestiones gubernamentales para sumirse en la soledad y los recuerdos. Sabiendo que Solimán fue un hábil gobernante, la impresión que dejó en su hijo Selim habría de ser una influencia indeleble. Selim, aún estando pasadito de peso, era un chele bastante hermoso y por eso atrajo a muchas odaliscas, pero encontró el amor a la medida en la persona de la curvilínea Nurbanu, quien le dio varios hijos. Nurbanu sabía manipularlo muy bien a pesar de no ser la primera de las consortes de Selim II. Mientras Solimán vivió, Selim administró más o menos hábilmente varias de las provincias del imperio.
Cuando Solimán murió en campaña bélica en 1566, Selim pescó una jaqueca que le duró varios días al verse confrontado con su nueva responsabilidad de sultán. Al ser juramentado con la espada de Ayub por los danzantes derviches, Selim tenía cara como para ir a cobrar deudas. De por sí dado a los placeres de la mesa y la copa, pescó una borrachera que casi lo tumba a poco de haber asumido las riendas del gobierno. Recordó que su padre en sus últimos días había entregado las riendas del mando al gran visir, y eso sería precisamente el estilo de gobierno que el chelito Selim adoptaría como propio.
No quiso proseguir el poco entrenamiento militar que había tenido como heredero al trono, y se lanzó de cabeza a la vida de lujo. Selim Ii se valió de hábiles estadistas para lograr mantener a flote el imperio como un poder a nivel mundial. Entre estos manos derechas estuvo el famoso gran visir Sokollu Mehmet Pasha, quien solo le llevaba papeles para que Selim los firmara, muchas veces sin verificar el contenido. Sokollu llevaba amplia experiencia desde tiempos de Solimán el Magnífico, y sabía gobernar muy bien.
Selim II jamás quiso liderear su ejército. Le tenía absoluto asco a las armas, y por eso muchos creyeron que se trataba de un maricón. Selim en realidad prefería estar tendido en su diván con buenas hembras, mejor vino, y la compañía infaltable de sus pericos que vociferaban toda suerte de obscenidades en persa y unos gatos de angora tan indolentes como él mismo. Nurbanu por su lado se divertía intrigando en el harén y gozando de la compra incansable de joyas y perfumes. Tenía 150 doncellas para asistirla. En octubre de 1570 los turcos fueron a capturar Nicosia, la capital de la bella isla de Chipre, pero no lograron entrar a Famagusta, una de las ciudades principales.
Reza la leyenda y las malas lenguas con la mía a la cabeza que Selim, quien ya era un bolo consuetudinario y con su itinerario a pesar de que el Korán prohíbe las bebidas alcohólicas, quiso tener garantizado su constante suministro de vinos, y los de Chipre eran sus favoritos. El sitio de Famagusta fue uno de los más largos de la historia(casi un año) y no fue hasta en 1571 de la isla cayó por completo ante las huestes de Selim. Para entonces, la captura de Chipre ya no tenía tanta importancia pues el destino le tenía reservada una gran vergüenza al borracho Selim.
Un 7 de octubre de 1571 se trenzaría la flota otomana bajo el mando de Ali Pasha contra la flota europea cristiana bajo el mando del bastardo Don Juan de Austria(hijo del emperador Carlos I de España y V de Alemania) en la batalla de Lepanto. En este encontronazo Miguel de Cervantes, uno de los tantos soldados cristianos, perdería el uso de su manito, pero las tropas otomanas saldrían más sopapeadas que perro de comedor barato. Venecia, Malta, España, el Vaticano y otros estados de la península italiana habían juntado fuerzas para echar a los turcos la vaca, y lo lograron. Varios almirantes habían recomendado ir a la defensiva, pero Ali Pasha cometió el error de comportarse como toro en una cristalería atacando de primero.
Los sobrevivientes no sabían cómo comunicarle al sultán sobre la vergonzante derrota. Selim se consoló bebiendo aún más ahogar sus penas, pero sus dolencias sabían nadar.Cuando su consorte Nurbanu lo increpò por la derrota en Lepanto, el pobre gordinflon con cara de cacatùa empachada le dijo entre sartas de hipo,"Y que querès que haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaga.Mejopr pasàme la gata que no le he dado de comer en medio de tanta samotana." Un 5 de diciembre de 1574, tras solo haber reinado por 8 años desastrosos, Selim II el Borrachín con el hígado como aposento de locos, se fue de este valle de lágrimas en Estambul. Con él, la inercia quedó establecida en el trono otomano, el cual comenzó a decaer lenta pero seguramente.
Sin embargo, no todo en la gestión gubernamental de Selim fue malo. Promovió las artes y la cultura, y fue un gran patrono de la arquitectura. Selim fue un amante padre de sus numerosos hijos, y prefería a sus niñas ya que no sentía presión de adiestrarlas en lo más mínimo para la herencia del trono. Buen catador de vinos y cocinero aficionado, gozaba de buen humor y sabía tañer el laúd con bastante destreza. Entre sus animalitos favoritos figuró un gordo corcel árabe llamado Kasiu, quien era tan amante del buen vino como él. La gorda gata persa de intenso pelaje negro Aniar fue también muy mimada por este sultán quien al parecer jamás tuvo un ápice de agresividad en su fofo cuerpo.Selim II guisaba platos como titiles de pollo o pepescas en aceite para Aniar, quien colocada sobre un taburete con cojin rojo, no despegaba el ojo de la paila donde cocinaba sus viandas su regio esclavo.

1 comentario:

  1. Esta es la biografía de Selim más ridícula que he leído, señora vaya a alimentar a sus gatos y deje que la gente que sepa más hable del imperio otomano.

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